sábado, 13 de mayo de 2006

en mi cabeza...

Bajo esta costra de hueso y piel, que es mi cabeza,
hay una constancia de angustias,
no como un punto moral,
como los razonamientos de una naturaleza imbécilmente puntillosa,
o habitada por un germen de inquietudes dirigidas a su altura,
sino como una (decantación) en el interior,
como la desposesión de mi sustancia vital,

como la pérdida física y esencial (quiero decir pérdida de la esencia)
de un sentido